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Crianza de primer nivel

Crianza de primer nivel

Los productores lecheros y criadores Jonathan y Joanne Leigh han criado entre 1400 y 8000
terneros cada temporada durante 14 años sin ninguna enfermedad seria. En este texto comparten sus ideas sobre cómo triunfar en la crianza de terneros, y por qué se necesita
amarlos, para hacerlo bien.

Joanne y su marido son tamberos y dueños de Top-Notch Calves (Terneros de Primer Nivel), un
establecimiento de crianza a gran escala en Waikato. Joanne también trabaja medio tiempo como
asesora ayudando a productores a mejorar la crianza de terneros.
Los productores lecheros deberían enfocar la crianza como parte integral de su negocio, y tener una
planificación para esto, tal como lo hacen con la reproducción o parición. “De esta forma, el
proceso entero está bajo su control: qué sucede con ese ternero, si se alimenta con los 4 litros de calostro que necesita en las primeras 24 horas de vida”, etc dice Joanne.

Invirtiendo en terneros.
Los productores necesitan preguntarse si tienen suficiente espacio para todos sus terneros. “Pienso que el 50% de los tamberos probablemente debería rever sus comodidades. Muchos campos no han cambiado o agrandado sus corrales por mucho tiempo y probablemente no tengan suficiente espacio. Si no tienen suficiente área, está la posibilidad de enviar algunos terneros a un hotelero. Es usualmente algo que los tamberos no consideran, pero es una buena opción si no tienen capital disponible para agrandar los corrales”, dice Joanne.
Tener instalaciones adecuadas es fundamental para la crianza de terneros en un ambiente limpio y
para prevenir enfermedades.
Cuando la pareja armó su sistema de crianza contaban con la ventaja de empezar de cero. Compraron
y desarmaron un galpón para crianza de segunda mano, que luego re ensamblaron. Contrataron una
retroexcavadora e hicieron drenajes en todos los corrales, al igual que líneas de agua para los bebederos, y ellos mismos construyeron todos los corrales.
Desde entonces, han construido otro galpón con techo de plástico que permite que ingrese el 30%
de la luz. Los corrales tienen la mitad cubierta por techo, dándoles a los terneros suficiente espacio. Es importante que los corrales tengan buena ventilación y asegurarse que no haya corrientes de aire, dice Joanne. Chapas de metal corrugado entre corrales disminuyen las corrientes de aire y ayuda a
prevenir que se diseminen las enfermedades. Cada corral tiene su propio bebedero que se limpia cada día.
Los tamberos debieran asegurarse de que los carros para transportar los terneros sean lavados
diariamente y que el que maneja lo haga lento para prevenir que los cordones umbilicales se lastimen produciendo infecciones en el ombligo. Es importante colocar a los terneros en corrales limpios, cálidos, secos y controlar la toma de calostro.
John y Joanne hicieron a medida una batea para calentar leche, instalaron una bomba para calentar el agua, e hicieron la plataforma para la batea con drenaje. Haciendo todo por su cuenta, gastaron probablemente la mitad de lo que hubieran gastado en equipos nuevos.

Régimen de alimentación
En Top-Notch reciben los terneros con 4 días de vida y solo les queda esperar que hayan tenido los
cuidados necesarios, viéndose los resultados rápidamente cuando no es así. “Este otoño tomamos
muestras de sangre y descubrimos que uno de cada seis terneros no recibe la cantidad de calostro
necesario. Cuando no han recibido lo suficiente, es absolutamente claro”. Los tamberos deben asegurarse de separar el primer calostro en el tambo y alimentar con eso a los terneros recién nacidos. “Un ternero recién nacido debe ser tratado como un bebé. Necesita una cama caliente y buen calostro”.
Todos los terneros dejados en Top-Notch se pesan cuando llegan y son alimentados la mañana
siguiente. Se mide su habilidad para succionar y son colocados en corrales de 22 terneros. No tienen
alimentadores con compartimiento, por lo que cualquier ternero que coma lento, se cambia a un
corral donde se colocan los terneros más lentos. Luego se los vuelve a pesar a las 3 semanas, y se
dividen según peso.
Se los alimenta con 4 litros de leche por día, en una toma diaria, con leche tibia. Se les da leche pura
o leche en polvo, o una mezcla, dependiendo delo que esté disponible y lo que tenga mejor relación
costo-beneficio. El suministro de productos es uno de los mayores riegos en su negocio, por lo que los
compran con tiempo y a granel. “Tenemos que ser proactivos para asegurarnos que haya suficiente leche en polvo, aserrín y vacunas durante la temporada”. Han diseñado su propia receta de balanceado, el cual contiene 50%pellet-50%grano entero. El ternero es un pre rumiante que puede digerir el grano entero, en lugar de alimentarlos con heno o paja, dice Joanne.
Les ofrecen balanceado a discreción cuando los terneros son jóvenes y una vez que son deslechados
y llevados a la pastura, se los suplementa con 2kg/ternero/día.
Los terneros son deslechados cuando alcanzan los 75kg (terneros frisona). Es un periodo de 8 días,
donde se les reduce gradualmente la leche. Como resultado, aumenta el consumo de concentrado.
Luego de 10 días de deslechados, se los vuelve a pesar. Cualquier ternero que haya perdido peso se
lo vuelve a alimentar con leche por una o dos semanas antes de deslecharlo nuevamente.

Atención en el detalle.
En cualquier actividad de crianza la atención en el detalle es clave, y tener buen personal es vital, dice Joanne. “Nunca hemos tenido un brote importante de enfermedades. Tenemos un sistema en el que nos manejamos en el lugar, los terneros no son movidos, los comederos y tetinometros quedan en cada corral, hay buenas barreras, y la gente es lo único que se mueve entre corrales”.
Visitantes o camionetas no ingresan a los corrales, y el personal lava y desinfecta sus botas, además de cambiarse los guantes luego de haber estado en el corral de sanidad.
Nunca se pulverizan los corrales principales, pero sí lo hacen semanalmente con los corrales de sanidad que están aislados. Los corrales principales se lavan con agua al comienzo de la temporada y se rellenan regularmente con aserrín. “La higiene es crítica y los productores deberían ser capaces de prevenir un brote si tienen suficiente espacio, y un plan y una guía para que siga el personal”.
Cuando hay un brote en el campo siempre hay una razón, ya sean las instalaciones, el personal o algo que esté pasando en el rodeo de ordeñe que ha sido transferido a los terneros, como la salmonella.
Una de las cosas más importantes es asignar corrales sanitarios. En Top-Notch, con la gran cantidad
de animales que manejan, tienen siete corrales sanitarios, un corral nuevo por cada día de la semana.
Al alimentar los terneros una vez al día, el personal solo tiene una oportunidad de observarlos. Su
política es: si se tienen dudas, sacar el ternero del corral.
El personal también realiza la observación diaria de ombligos, nariz, respiración, y solo tratan con antibióticos aquellos terneros que realmente lo necesitan. El número del ternero es escrito en una pizarra, junto con el detalle de alimentación y tratamiento para que lo siga el personal.
Si presentan diarrea alimentaria, alimentan con sales por dos días. En los días 3 y 4, se les da leche en la mañana y sales a la noche, luego leche mañana y noche por dos días, y finalmente vuelven a una toma diaria, en un corral de recuperación. Las sales son fundamentales para mantener a los terneros hidratados. John y Joanne hacen su propia sal. También usan Trubond (bentonita sódica), ideal para diarreas (recubre la toxina y absorbe fluidos para prevenir o tratar diarreas).

Contrato de crianza.
Como en cualquier negocio el énfasis está en crear un perfil. En un mercado donde los márgenes son pequeños, Jonathan y Joanne dicen que los criadores de terneros deben hacer sus números y observar los costos.
La gente puede querer ingresar al negocio porque ven una forma fácil de hacer dinero extra, pero la realidad es que al cabo de algunos años mucha gente quiebra o pierde el interés. Los factores principales del costo total son el costo de los terneros y el de la leche en polvo, que puede variar año a año.
John y Joanne solían comprar sus propios terneros y venderlos por contrato, pero algunos años atrás cambiaron a solo criar. Hoy en día crían predominantemente vaquillonas de reposición de tambo para otros campos. Los contratos están basados hasta llegar a un peso establecido, con un porcentaje máximo de muerte del 5%. Su peor porcentaje de muerte en la empresa fue de 9,6% cuando criaron una enorme cantidad de terneros y tenían más de 700 nuevos cada día. El año pasado el porcentaje de muerte fue de 0,9%.

Fuente: Karen Trebilcock para DairyExporter, octubre 2017
Foto: Lely.com
Traducción y adaptación: Med.Vet. Melina Oliva
Gentilieza: Luis Peluffo



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