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¿Se anima a conocer su Balance Patrimonial?

¿Se anima a conocer su Balance Patrimonial?

El título suena desafiante pero en realidad es una propuesta. Se termina un año, comienza otro, y puede ser entonces una buena oportunidad de hacer un balance, en este caso de su empresa.

Quizás haya escuchado alguna vez hablar del balance patrimonial. Para resumirlo en pocas palabras, se trata de una foto de la situación financiera de su empresa en determinado momento, en la cual aparecen por un lado el detalle del activo, por otro el del pasivo, y como resultante el Patrimonio Neto, como diferencia entre Activo menos Pasivo.
Dentro del Activo aparecen desde lo más líquido, es decir las disponibilidades de dinero, hasta lo menos líquido: la tierra. Pasando por los stocks de silos, rollos, pasturas, sementeras, granos, suplementos, cuentas a cobrar (ventas de leche, hacienda y granos), incluso hasta la posición de i.v.a. para quienes lo deseen.
Estas fotos pueden ser tomadas en cualquier momento. Por ejemplo a inicio y a fin de ejercicio, para ver cómo fue la evolución patrimonial de su empresa a lo largo de un año, si creció, se mantuvo estable o decreció. Es decir que le permite saber realmente dónde está parado en determinado momento.
Puede suceder que a veces no sea agradable conocer la situación patrimonial de su empresa, cuando por ejemplo hay datos preocupantes en la evolución o la situación puntual de su activo y/o su pasivo, pero siempre es conveniente, sin dudas. Porque a partir de contar con esa información, es que luego se pueden diseñar estrategias a futuro, tomar decisiones sobre la empresa, modificar si es necesario los objetivos planteados, y además chequear el estado de avance de aquellos planteados tiempo atrás.

A veces se suele esgrimir como argumento para no confeccionar el balance patrimonial, que es muy engorroso, y que hace falta con una cantidad de datos que no se poseen. En realidad es mucho más simple: se trata de que, trabajando en conjunto la parte contable y la de producción, se llegue a poder cuantificar cada uno de los ítems del activo y del pasivo.
Lo importante es que se incluyan absolutamente todos los rubros y que tengan sus números reales. Si usted quiere o no compartirlo con otros es su decisión, pero es crucial que el patrimonial refleje exactamente la situación de la empresa en determinado momento. Y por supuesto es fundamental la inmediatez de los datos, de modo que el procesamiento de la información sea rápido y se pueda conocer ese patrimonial sin demoras. Porque de poco serviría llegar a saber los datos de cierre de ejercicio en junio recién en agosto.

El balance patrimonial es posiblemente una de las informaciones más valiosas con las que pueden contar no solo usted, como administrador la empresa, sino además cada uno de los accionistas o familiares que lo requieran.


Algunos tips
-No requiere ni siquiera avanzados programas informáticos: con una planilla excel alcanza y sobra.
-Si en su empresa se paga un arrendamiento interno a los socios, o si se ha constituido una sociedad de explotación que le arrienda el campo a la sociedad fundiaria (los dueños), entonces no se debería incluir la tierra dentro de los activos.
-Si en el tambo hay hacienda capitalizada de terceros, tampoco se debería incluir en el capital hacienda. Recordemos que, luego del capital tierra, la hacienda es el rubro de mayor participación en el activo en la mayoría de los casos.
-Si quiere expresarlo en $ o en dólares, no hay diferencia. Pero recuerde que si quiere comparar diferentes patrimoniales tomados en varias fechas, lo ideal es que sea entonces expresado en dólares.
-Recuerde que en el activo, al considerar un período determinado, por ejemplo, el año del ejercicio, deben aparecer los retiros empresariales, solamente a cierre, ya que es lo que se ha venido retirando en los doce meses analizados.
-En el patrimonial deberían aparecer solamente los rubros correspondientes a la empresa. Es decir que no incluye aquellos de índole particular, por ejemplo las disponibilidades (plazos fijos, etc.) o deudas particulares que en realidad son de los accionistas o los socios.
- ¿Cómo cuantificar el peso de su pasivo, especialmente en esta épocas de inflación en que la moneda se va depreciando? Refiriendo ese pasivo, por ejemplo, a su equivalente en liquidaciones de leche, o referido a la última. También expresándolo como porcentaje de su activo, pero sin tierra. Y además, dentro del pasivo, distinguiendo aquel que es de corto plazo (por ejemplo deuda a proveedores) del de mediano y largo plazo (por ejemplo por créditos bancarios).
-Respecto al i.v.a., no hay recetas. Es decir que se puede incluir o no dentro, por ejemplo, de las cuentas a pagar como a cobrar. Pero lo importante es tener en cuenta que: o se incluye o se descuenta en todos los ítems en los que intervenga.

Si bien se trata de fotos que reflejan una situación puntual, que luego puede sufrir (y sufrirá seguramente) modificaciones, quizás a los pocos días, no deja de ser una herramienta de gran utilidad.
Parte de la confección estará en manos de su asesor contable o personal administrativo (deuda a proveedores, etc.), pero otra parte es indelegable, como los retiros empresariales, o contabilizar y valuar los activos físicos, tales como hacienda, rollos, silos, granos, suplementos al momento del corte.

Sacando el jugo
Es el paso siguiente y el más importante, porque no se trata simplemente de acopiar datos, sino además de poder sacar conclusiones sobre cada una de esas fotos. Se pueden dar entonces varias situaciones:
- Que el activo haya crecido, pero al mismo tiempo también el pasivo. Y en ese caso, el resultado final puede ser que el patrimonio neto se haya mantenido, crecido o decrecido, según el peso relativo de lo que hay en el haber y en el debe.
- Que el pasivo haya modificado su composición aumentando la proporción del de corto plazo (deuda a proveedores generalmente) por sobre el de largo, manteniéndose dicha proporción o a la inversa.
- Que se puedan contestar preguntas, por ejemplo sobre el capital hacienda (que es el más importante luego de la tierra), tales como si se mantuvo el capital hacienda a lo largo del ejercicio, si se capitalizó, o algo que suele suceder, si se descapitalizó. Y en ese caso, hilar más fino, averiguando si fue en el tambo, en la crianza, o en la recría. Y la parte más complicada pero la más importante: poder saber por qué se descapitalizó en tal o cual sub actividad.
Toda esta información es de gran utilidad entonces para definir las estrategias a seguir a partir de conocer la situación real de la empresa en determinado momento. Puede que las conclusiones a las que llegue sean alentadoras o preocupantes. Especialmente en este último caso, aunque no sea agradable, es cuando toma mayor importancia conocer la real situación de la empresa. De otra manera, si se deja llevar solamente por las sensaciones de bolsillo, puede estar expuesto a graves consecuencias, o desaprovechar grandes oportunidades.


Ing. Félix Fares
felixfares57@yahoo.com.ar

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