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Carolina Michaël: Tener un trabajo en el campo es una bendición

Carolina Michaël: Tener un trabajo en el campo es una bendición

Una joven pareja de veterinarios crece y desarrolla su espíritu emprendedor combinando el trabajo en el tambo, la gestión empresarial y el crecimiento familiar.

Hay vocaciones que vienen en el alma, caminos que parecen trazados desde muy temprano, oportunidades que viajan en un mail inesperado con muchos contactos pero con un solo destinatario y planes que cambian para abrirse a proyectos más amplios. Así es como Carolina Michaël, recién recibida de veterinaria, entusiasmó a Javier Manrique, su novio y compañero de facultad por aquellos tiempos, a que probaran suerte en la oferta laboral que una amiga les había pasado en aquel prodigioso mail. Una empresa de tambos estilo neozelandés buscaba una pareja de profesionales veterinarios jóvenes, y ellos se postularon con entusiasmo. Hace ya 12 años de aquellos primeros pasos dentro de María Teresa Sur, la empresa de la que hoy son socios tamberos de dos de sus tambos. El primer año entraron como pasantes, luego pasaron a ser socios tamberos junior de la unidad Tambo 2 y luego pasaron a ser senior, lo que implicaba abarcar más responsabilidades y tener menos soporte y más autonomía. La figura de socio tambero “es una forma que tiene la empresa de tener gente a cargo de su capital y de manera comprometida”, explica Carolina. La empresa está conformada por 5 tambos y tiene a Matías Peluffo como gerente. “Nosotros tenemos 2 tambos a cargo ahora: Tambo 2 y La oración”.
Carolina y Javier, ambos de Buenos Aires, luego de cursar casi toda la carrera juntos llegaron a trabajar a la empresa, y ahí mismo empezaron una vida en común. “Cortamos el cordón umbilical con nuestras familias, con la ciudad y empezamos a trabajar y a convivir, fue una apuesta a todo o nada”. El primer año como pasantes cada uno estaba atendiendo distintas áreas y responsabilidades, pero luego empezaron a trabajar más juntos “en ese momento también vivíamos en el campo, ahora vivimos en el pueblo. Éramos amigos, consuelo, familia, compañeros de trabajo…todo” Antes de que nacieran sus hijos, Julián de cinco y Pedro de tres años, se fueron a vivir a 30 de Agosto.
“Cuando empecé a cursar la materia de producción de leche, me voló la cabeza. El viaje final era a un tambo, yo veía lo que hacían y me encantó. Resumía todo lo que me gustaba”. Cerca de recibirse pensaba en hacer algo de experiencia para luego viajar a Nueva Zelanda y aprender más de lechería, hasta que llegó el mail que cambió sus planes.

Sistema y equipo: eficiencia y compromiso
Además del área de administración en cada unidad trabajan junto a un equipo de personas empleadas por la empresa con un encargado en cada tambo, Adrián Benítez en La Oración y Luciano Basso en tambo 2, que es el tambo más grande. Ambos son grupos de trabajo de larga data. “Nosotros somos el contacto de Matías con el tambo”.
El sistema es básicamente pastoril con suplementación estratégica. “Intentamos ser muy eficientes, hay mucho trabajo y aprendizaje en la eficiencia de cosecha del pasto, ahí está la clave de que nos vaya bien”. Se suplementa con balanceado hecho en una planta de alimento asociada de la empresa. En invierno en los baches de pasto se usa forraje conservado que es mayormente silo de maíz y rollos, “no usamos mixer, tenemos un sistema que las vacas van y cosechan su alimento ya sea en el pasto o en el silo donde abrimos ventanas y manejamos el autoconsumo. En momentos de excedente lo ideal es hacer rollo propio, pero le damos prioridad a la alimentación de la vaca. Jugamos mucho con el momento exacto donde entra a comer para que sea óptimo para ella en cuanto a nutrición y para el pasto para poder conservarlo. En qué momento entrar y en qué momento salir, de eso va a depender la calidad de pasto que tengas después. En esa eficiencia hay mucha información de año a año y nos vamos enfocando en eso. Los boyeros son clave. Cada tambo tiene su boyero y son los que manejan junto con el encargado y Javier las rotaciones de las vacas. Además trabajamos con un asesor, Juan Grijera, que viene cada 3 meses”.
Estos tambos son estacionados, “en 3 meses paren todas las vacas de un tambo y en contra estación paren las del otro. Estamos prácticamente todo el año con alta temporada. Tenemos gente especializada en trabajos claves como por ejemplo pre parto y guachera. Hacemos 2 ordeñes diarios, uno a las seis de la mañana y otro a las tres de la tarde. Son ordeñes cortos y ágiles, gracias a la raza y al sistema”. El número de vacas a parir son 1000 en un tambo y 630 en el otro, a eso hay que sumarle las recrías, la guachera y los toros. Lo que da cerca de 1800 animales en uno y 1100 en el otro. Actualmente están ordeñado entre 18.000 y 11. 500 litros respectivamente. Por la raza de las vacas (Jersey) no es en los litros donde se pone el foco, si no en los sólidos por vaca. “Llegamos a producir 2kg de sólido de proteína más grasa por vaca en picos de producción”. En cuanto al tipo de leche en Tambo 2 actualmente tienen seleccionadas en un rodeo vacas que son A2. “El 67% es A2. La idea es seguir aumentando este rodeo, de hecho el semen que se usó este año es todo A2A2”.

Familia y vocación
Carolina y Javier se van organizando y dividiendo los roles. El trabajo fuerte en el campo es a la mañana, y aunque no lo hacen siempre, para empezar temprano se levantan a las 4.30 para estar a las 6.00 en el campo. Todo depende de la época del año y el trabajo que haya que hacer. “Los animales me encantan, la vaca me parece un animal tan noble, es increíble que genere proteína animal a partir de pasto. Y a nivel técnico me encanta un ambiente donde puedo aplicar no sólo la veterinaria clínica sino la nutrición, genética, reproducción…es muy completa para un veterinario y tenemos la suerte de estar ahí todos los días. Somos los que pensamos la estrategia, los que la bajamos a la realidad y la adaptamos al equipo. Me gusta formar un lindo equipo y que la gente esté bien. Tener un trabajo en el campo es una bendición, cuesta a veces levantarse temprano los días de viento, los días de frío y de lluvia pero después tenés un montón de otras gratificaciones, como los amaneceres….es hermoso”.

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