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Leche baja en carbono. Por: Ing. Agr. Pablo Cañada

Leche baja en carbono.
Por: Ing. Agr. Pablo Cañada

La ganadería está en el centro de los cuestionamientos cuando se trata del cambio climático. Los tambos tienen una gran oportunidad de valorizar sus productos en procesos que beneficien al ambiente y a sus empresas. Analizaremos qué indicadores pueden implementar los productores sobre GEI.

Medir es el primer paso para poder planificar un proceso de mejora integral. Depende de los indicadores ambientales en el tablero de control del tambo, puede demandar más o menos esfuerzos y recursos. En el número anterior abordamos las emisiones de Gases de Efecto invernadero (GEI) introduciendo dos indicadores sencillos de obtener: emisiones totales medidas en toneladas de dióxido de carbono equivalentes (t CO2eq) e intensidad de emisión medida en kilogramos de CO2eq por litro de leche. Un paréntesis aclaratorio, por costumbre se impuso el término emisiones, aunque se debe comprender en adelante en este artículo como un balance entre las emisiones y absorciones o secuestro de GEI.
Las emisiones totales en CO2eq de un tambo pastoril de la provincia de Buenos Aires están representadas por un 20% en CO2 neto producido de la quema de combustible, uso de energía eléctrica o de calefacción, un 55% aportado por el metano (CH4) de la fermentación entérica, un 20% en CH4 y óxido nitroso (N2O) por las excretas animales y un 10% de N2O por el uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos, restando un 5% de otros procesos. Con esta información podríamos inferir que conociendo el stock de vacas de un tambo tenemos avanzada el 75% de la estimación de GEI (fermentación entérica y excretas). Por lo que resta un esfuerzo para poder precisar el otro 25%, siendo solo necesario registros e información del tambo. La intensidad de emisión se obtiene a partir de los GEI totales y la producción de leche.
¿Para qué quiero estimar los GEI del tambo? Quedó expuesto por la situación de COVID-19 que uno de los principales responsables del Cambio Climático (CC) es el uso de combustibles fósiles. Sin ahondar en detalles, ni tampoco excusar al sector agropecuario de sus alcances en el mismo, la tendencia en las preferencias de la sociedad es hacia las producciones limpias y productos amigables con el ambiente.
Implementar indicadores de GEI es un valor agregado importante para el tambo. Los tambos son grandes implementadores de tecnologías de insumos y procesos, comparables con la agricultura y mejor posicionados que la ganadería bovina de carne. Apenas con un esfuerzo adicional, se podrá brindar un producto con compromiso ambiental a un mercado que seleccione o apruebe los más sustentables.
Para el productor podrá ser su primer indicador ambiental, pero no el último, y una motivación para cambiar, perfeccionar o continuar con los procesos y prácticas que normalmente forman parte de la planificación del tambo. A continuación, abordaremos las opciones que tiene un tambero para gestionar prácticas que lo impulsen a una producción baja en carbono.

Prácticas para lograr una leche baja en carbono
También conocidas en el ambiente del CC como mitigación, son acciones que derivan en menores emisiones absolutas o en la disminución de la intensidad de GEI.
Nutrición animal: si bien acá es donde comienza el tema (pensando en el rumen y la fermentación entérica) y hay mucho por explorar, el uso de compuestos para disminuir la fermentación aún está en investigación o no están permitidos en el país (defaunantes, antibióticos, etc.). Para mejorar en este aspecto se debe pensar en una nutrición de precisión para evitar desbalances nutricionales, aprovechar mejor los nutrientes del forraje, hacer más eficiente y maximizar el consumo animal, etc. atendiendo al bienestar del rumen y por supuesto a producir más leche.
Eficiencia en la producción: este aspecto es amplio. Se puede abordar por tener menores pérdidas reproductivas, mejorar las recrías, analizar los períodos entre partos, etc. con el objetivo de ser eficiente en la cantidad de animales que permanecen en el establecimiento. Cada cabeza acumula GEI. Por otro lado, maximizar la producción de leche con sanidad del rodeo, bienestar, estrés, etc. Más producción conducirá a mejorar el indicador de intensidad de emisión.
Recursos forrajeros: la maximización en el rendimiento de materia seca (MS) además de mejorar la producción, podría influir aumentando la materia orgánica (MO) y por consecuencia el carbono (C) en el suelo. Es un potencial, no siempre hay condiciones para que suceda, exige un análisis de la situación. Pero podrán apreciar un ejemplo en el número anterior de la revista donde en TamboDem han cambiado el contenido de MO a una tasa del 0,07% anual (datos de 3 años), lo que significa un secuestro aproximado de 150 t de C/ha.año.
Gestión de los purines: la utilización de los purines en los lotes ayudará a disminuir el aporte de los fertilizantes sintéticos. Aunque en la aplicación de purines también existe la volatilización del nitrógeno (N) en altas cantidades, en las condiciones aconsejadas de clima y manejo se disminuyen los GEI con el reemplazo. Además, existe otra ganancia en el aporte de MO en suelo, que en el largo plazo aporta al ítem anterior.

En la tabla (ver abajo) se presentan todas las combinaciones de resultados posibles cuando se gestionan las prácticas detalladas arriba. Cualquiera de éstas buscará cambiar la producción de leche (aumenta, igual o baja) y tendrá un impacto en las emisiones de GEI (aumenta, igual o baja), siendo la intensidad de emisión (IE) la interacción de ambos resultados. O tal vez la práctica busque accionar sobre los GEI, lo cual tendrá también impacto en la producción y la IE será nuevamente la interacción de ambas.
Descartamos las prácticas que disminuyen la producción, normalmente no es deseable. En los casos de mantener o bajar los GEI y mantener o bajar la producción podría el indicador de Intensidad de Emisión permanecer igual o mejorar (disminuir), habrá que analizar cuantitativamente las variables.
Siempre el mejor escenario sería aumentar la producción. En ocasiones trae en simultáneo el aumento de los GEI, manteniendo o mejorando la IE, siendo esto igualmente buscado y con posibilidad de mejora.
Por último, el beneficio general se verá al poder aumentar la producción y disminuir los GEI al mismo tiempo, por ejemplo mediante el reemplazo de fertilizantes por purines, que aumenta la producción de MS y mejora el nivel de MO y C en suelo.

Valorizando los GEI
En varios países como Irlanda, Italia, Nueva Zelanda, Australia, Chile y en California (EE.UU.) existen impuestos al Carbono. Los valores son muy variables (5 a 140 U$S/t CO2eq) y seguramente dependen de las políticas de cada país. Así mismo, existen los bonos de Carbono que muy poco fueron implementados por depender su gestión exclusivamente de los estados nacionales. Por último, las etiquetas en los productos son otra manera de valorizarlo.
Hasta el momento ninguna de las valorizaciones ha logrado impulsar un cambio significativo en los GEI mundiales. Podríamos afirmar que no han tenido éxito. Sin embargo, suelen aparecer en agendas y en el momento menos esperado estará entre nosotros.
Tambos sustentables
Para finalizar y cerrar este ciclo de artículos en la temática de GEI, sería aconsejable que cada productor comience a incluir el tema en su planificación y a implementar las prácticas que además de impactar en la producción mejoren indicadores ambientales. Al momento las mejores experiencias en políticas surgen desde abajo (sociedad, productores) hacia arriba (legisladores, autoridades), pero para que funcione hay que estar preparados. Si a futuro se quiere intercambiar ideas y propuestas sobre GEI este podría ser el momento de comenzar a trabajar en ello.
*Docente en el departamento de producción animal de FAUBA. Técnico en CREA Sede, Unidad de I+D, Área de Ambiente. Experto en temas ambientales en las ganaderías. Participó en el desarrollo de la componente agropecuaria de la Tercera Comunicación Nacional sobre Gases de Efecto Invernadero (2012) y sucesivas actualizaciones (BUR, 2014 y 2016). Actualmente desarrolla proyectos GEI, gestión de purines en tambos y feedlots.


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